Barandillas de cristal en Madrid
Una barandilla de cristal protege igual que una de obra y no tapa la vista. Es lo que se suele pedir en terrazas con vistas, áticos y escaleras interiores, donde el muro macizo oscurece y encierra.
Cómo se sujeta el vidrio
- Perfil continuo en el suelo. Un canal de aluminio recorre todo el borde y sujeta el vidrio sin montantes. Es la más limpia y la que deja la vista más despejada.
- Pinzas o botones. El vidrio se agarra en puntos concretos a la losa o al lateral. Sale más ajustado de precio y permite resolver bordes irregulares.
- Con montantes. Perfiles verticales entre paño y paño. Es la opción habitual cuando hay que cubrir mucho metro o el apoyo no es firme.
Qué vidrio se pone
En una barandilla no se pone cualquier cristal: va vidrio laminado de seguridad, formado por dos lunas unidas por una lámina interior. Si recibe un golpe fuerte, los trozos quedan pegados a esa lámina y no caen, que es justo lo que importa a tres pisos de altura. Puede ser transparente, mate para ganar intimidad, o con un tono gris o bronce si molesta el sol.
Antes de dar precio vamos a verlo
El precio depende de los metros, del tipo de sujeción y, sobre todo, de dónde apoya. No es lo mismo un borde de losa en buen estado que un pretil antiguo o una terraza ya embaldosada. Vamos, medimos, miramos el apoyo y te damos precio cerrado por escrito.
Preguntas frecuentes
¿Es segura una barandilla de cristal?
Sí, siempre que lleve vidrio laminado y la sujeción esté bien resuelta. Aguanta empujones y golpes, y si llegara a romperse los trozos quedan sujetos a la lámina interior en lugar de caer.
¿Se ven mucho las huellas y la suciedad?
Se ven, como en cualquier cristal. Con pasar un limpiacristales de vez en cuando basta. Si da a una calle con mucho polvo, el vidrio mate disimula bastante más que el transparente.
¿Puedo quitar la barandilla de obra que tengo?
Casi siempre sí, pero hay que mirar dos cosas: si ese pretil está haciendo alguna función estructural y qué dice la comunidad, porque cambia el aspecto de la fachada. Lo vemos antes de tocar nada.