Reparación de ventanas en Madrid
Antes de cambiar una ventana entera merece la pena ver si tiene arreglo. Muchas ventanas que cierran mal solo necesitan un ajuste de herrajes o un cambio de juntas, y eso cuesta una fracción de lo que cuesta una nueva.
Averías más frecuentes
- Cristal roto. Cerramos el hueco el mismo día y reponemos el vidrio con la misma composición que tenía.
- La ventana no cierra o roza. Casi siempre es que la hoja se ha descolgado. Se regulan los herrajes y vuelve a su sitio.
- Entra aire o agua por el perímetro. Junta de goma endurecida. Se sustituye por metros y la ventana recupera la estanqueidad.
- La manilla gira en vacío. Cremona partida. Es una pieza barata y de cambio rápido.
- Vaho entre los dos cristales. La cámara ha perdido la estanqueidad. Ahí no hay reparación posible, hay que cambiar el vidrio.
Lo que casi siempre tiene arreglo
Antes de pensar en cambiar la ventana, conviene saber que muchas averías se resuelven con una pieza pequeña y una visita.
- La hoja roza o ha bajado. Se regula desde la bisagra. Es el arreglo más común y el más rápido.
- La manilla gira en falso o va dura. Se sustituye la manilla o se lubrica el mecanismo de cierre.
- Entra aire por el perímetro. La junta de goma se endurece con los años y deja de sellar. Se cambia y la ventana vuelve a cerrar hermética.
- La corredera va dura. Suelen ser las ruedas, gastadas por la arena del carril. Se cambian sin desmontar la ventana.
- Entra agua al llover. Muchas veces son los orificios de desagüe del marco, atascados. Se limpian y deja de entrar.
Qué necesitamos saber cuando llamas
Con estos datos podemos llevar la pieza en la primera visita y resolverlo de una vez, en lugar de tener que volver.
- Qué material es, si la ventana es de PVC, aluminio o madera.
- Cómo abre: corredera, practicable, oscilobatiente o fija.
- Qué hace exactamente: si roza, si no cierra, si entra aire o si se ha roto algo.
- Una foto del conjunto y otra de la avería. Es lo que más ayuda, sobre todo si se ve la manilla y el herraje.
Cuándo compensa reparar y cuándo cambiar
Si el perfil está sano y el problema es un herraje, una junta o un cristal, repara: la ventana puede durarte otros diez años. Si el marco de madera está podrido, si el aluminio es antiguo sin rotura de puente térmico y se te condensa cada mañana, o si el vidrio es simple, entonces reparar es tirar el dinero, porque el problema de fondo es el aislamiento.
Te lo decimos con claridad cuando vamos a verlo. Preferimos arreglarte una ventana hoy y que vuelvas dentro de cinco años que venderte un cambio completo que no necesitas.
Preguntas frecuentes
Mi ventana corredera va muy dura. ¿Se arregla?
Casi siempre sí. Suelen ser las ruedas, desgastadas por la arena del carril. Se cambian sin desmontar la ventana y vuelve a deslizar.
Entra aire aunque la ventana esté cerrada. ¿Hay que cambiarla?
No necesariamente. Si la junta está endurecida, se sustituye; si el cierre está desajustado, se regula. Cambiar la ventana solo hace falta cuando el problema es el propio marco.
Se me ha roto un cristal, ¿venís hoy?
Sí. Vamos, retiramos los restos y dejamos el hueco cerrado y seguro el mismo día. El vidrio definitivo se repone en cuanto llega de fábrica, normalmente en pocos días.
Mi ventana tiene vaho por dentro del cristal, ¿se puede secar?
No. Ese vaho significa que la cámara entre los dos vidrios ha perdido la estanqueidad y el desecante está saturado. La única solución es sustituir el vidrio; el marco se puede aprovechar.
¿Reparáis ventanas de otras marcas?
Sí. Trabajamos con herrajes y juntas de los sistemas más habituales, y cuando la pieza es específica de un fabricante la pedimos.